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¿QUÉ MOTIVA LA INFIDELIDAD FEMENINA?

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Mi preciosa amiga, antes de empezar a explicar los motivos que llevan a las mujeres a cometer infidelidades es importante que tengas en cuenta que este texto no afirma que todas las mujeres lo hagan… Apenas me desperté con esta inspiración tras una conversación de la noche anterior y decidí, a través de este texto, explicar los motivos que inducen a determinadas mujeres a cometer una infidelidad, lógico que los motivos son infinitos, cada ser humano es un universo único, pero existen patrones comportamentales y ambientales que suceden y es sobre esto es de lo que quiero hablar aquí… ¿Te vienes?

La manera más simple de comprender los debidos porqués, naturalmente, sería que prestaras atención en tus propias emociones y deseos, ya que, por ser mujer, biológicamente hablando, las emociones y motivaciones que podrían llevarte a tí a la infidelidad no distan mucho de los de cualquier otra mujer.

Después de analizar (sin prejuicios) y aceptar esto amiga: que todas nosotras, de cierto modo, nos sentimos de la misma manera, cabe a ti darte cuenta de que lo que nos diferencia es apenas el sentido moral (que permite o no que engañes – cultura, experiencia de vida, etc.), lo que nos hace ignorar o reprimir las emociones…

Es como si ‘’alguien’’, dentro de ti misma, controla tu manera de actuar o hasta mismo de pensar. ¿Te acuerdas amiga, de aquellos dibujos animados cuando había alguna decisión importante, aparecía el diablillo de un lado y el angelito del otro? Pues es más o menos eso.

Es en ese momento, cuando nos enfrentamos al problema: quiero; debo; puedo… Vamos allá: ‘’Yo quiero, pero no debo.’’; ‘’Puedo, pero no quiero.’’; ‘’Debo, pero no puedo.’’ (¿¿Quién será que inventó la maldita ética para atormentarnos??) Todavía tratándose de engañar o no, es inevitable que la voluntad aparezca y que hasta te haga temblar, ¿No es verdad? Principalmente si el chico te ha engañado primero…. Ahhhhh, entonces la cosa cambia un poco… Vamos a conocer, un poquito solo, la historia que proviene de nuestros abuelos para que nos ayude en el raciocinio que envuelve esta cuestión:

Un viaje en el tiempo

Las mujeres de antiguamente (o no tanto) – unos 50 años atrás más o menos – eran totalmente dependientes de los maridos hasta el punto de ser capaces de aceptar la simple condición de ser ‘’buena compañera’’ o ‘’madre’’, mientras sus maridos mantenían relaciones fuera del ámbito marital. Este es un hecho común (en el sentido de ser ampliamente difundido)… Créeme: muchas mujeres preferían hacerse las suecas para no perder sus ‘’posiciones sociales’’, ¿Qué te parece esto?

Si le preguntas a tu madre, o si tienes la maravillosa posibilidad, a tu abuela… Cómo la sociedad se comportaba con las mujeres que eran abandonadas por sus maridos… Ciertamente, te dirán que eran rotuladas como ‘’las desterradas’’ o ‘’las abandonadas’’ y normalmente volvían a casa de sus padres… ¿Te imaginas? Este motivo y también por culpa de que la mujer raramente fuera capaz de autosustentarse, hacía con que se mantuviera recatada y raramente se exponía sin la presencia de su marido, y atención, amiga, que te estoy hablando de hace apenas algunas décadas atrás…

Otro miedo común de las mujeres era de sobrepasar la treintena y pasasen a ‘’quedarse para vestir santos’’… Las famosas solteronas o rechazadas, como eran reconocidas. Triste eso, pero que sepas, amiga, por no estar muy lejos de esos ‘’gloriosos años’’, todavía hay mucha gente que mantiene todo esto en pleno siglo 21, de modo con que ese fantasma de la soledad se mantiene, todavía hoy, atormentando muchas mujeres.. ¡Créeme!

Piensa en el impacto sociocultural que perduró hasta hace pocas décadas atrás, siendo desafiado exactamente cuando nosotras mujeres pasamos a reivindicar, con más dureza, nuestros derechos sociales y de igualdad en relación al hombre, principalmente en aquél momento en que resolvimos ‘’salir de nuestros hogares para trabajar fuera’’.

Consecuencia de esto, mi preciosa amiga, fue el surgimiento de nuestra independencia… ¡¡¡Genial!! ¿No? No depender más de los hombres para comprar nuestras ropas, nuestros objetos personales y hasta ¡Tener nuestro propio COCHE! Estos hechos modificaron definitivamente nuestras estructuras psíquicas hasta el punto de que pasemos a revisar nuestro concepto de INFIDELIDAD que dejó de ser un privilegio apenas de los hombres.

Pues bien… Las mujeres también sentimos tedio; también sentimos deseo; también tenemos fantasías…. ¿O no? De aquella problemática del ‘’quiero, debo, puedo’’, pasó a ser entendida como ‘’Cuando quiero yo puedo y si no debo, de las dos una: o rompo la relación, pues me valgo, o asumo los riesgos’’.

Por fin, la mujer independiente pasa a asumir sus propios riesgos y caso se sienta amenazada… ¡Toma cuernos!. Es cierto que hay las que prefieren rever la relación y tratar de arreglar lo que ha sido dañado, incluso habiendo infidelidades de por medio, y tampoco están equivocadas…Cada una sabe (o debería saber) sobre su propio límite, ¿No crees?

Actualmente, según la pesquisadora Pepper Schwartz – profesora de Sociología de la Universidad de Washington, de los Estados Unidos – ‘’La infidelidad entre hombres y mujeres es similar en las jóvenes parejas, excepto en países asiáticos, donde el valor de la mujer se basa en la pequeña cantidad de experiencias sexuales o la virginidad’’.

Claro que ese porcentaje varía con la edad, teniendo en cuenta que, en general, la misma pesquisadora apunta que los hombres de media edad – 40 o 50 años – son campeones en infidelidades. OK, pero ¿Qué significa esto? Significa que es inevitable que, en la nueva generación, la cosa está igual para los dos bandos, lo que nos lleva a pensar que, probablemente, la infidelidad tenderá a tornarse más común de lo que imaginamos y para los dos lados.

Enfin amiga: habiendo repasado esto juntas, todavía que de forma muy superficial, la Historia, base de la cultura que sirvió como estructura para nuestros padres y abuelos, podemos seguir finalmente para algunos tópicos que he seleccionado sobre los principales motivos que inducen a la mujer a la infidelidad… ¿Vamos?

  1. El descubrimiento del placer

Naturalmente, en la actualidad, las mujeres nos vamos descubriendo y esa ‘’revelación’’ no dice al respecto solo del autoconocimiento, pero también del propio placer sexual que tanto ha sido reprimido por la cultura a través de los siglos y siglos… Amén.

Puede parecer hasta un chiste de mal gusto, amiga, pero la clitoridectomía, como es llamada, es un ritual dicho sea de paso, o iniciación, practicado hasta los días de hoy en África, Oriente Medio y sudeste asiático durante, al menos, 2.000 años y el objetivo es evitar que la mujer obtenga placer sexual. Simples así.

Pensarás que estoy de coña, ¿No?

Pues no, ojalá que sí… Eso es para que tengas en cuenta, amiga, de lo cuanto todavía estamos anticuados, en relación a la sociedad, en várias partes del mundo.

Teniendo en cuenta esto, no es necesario irse muy atrás para notar que hace apenas unas dos generaciones, todavía era un ‘’tabú’’ hablar sobre sexo, placer, orgasmos etc… Piensa esto, amiga: ¿Cuántas mujeres se habrán casado, tenido hijos y murieron sin ni siquiera sentir un poquito de lo que sabemos hoy sobre lo que consiste un orgasmo?

Diferente de eso, en los días de hoy, disfrutamos de la oportunidad del entendimiento (lo que no era posible antes) de comprender al menos un poco sobre nuestros deseos y placeres, fue exactamente esa oportunidad que nos ha traído hasta este momento crucial de independencia y libre elección.

Ciente de tales avances, son pocas las mujeres que se someten a una vida de servidumbre como en los viejos modelos: inculta, recatada y del hogar. ¡Ni de coña! Queremos sentir el placer que nuestro cuerpo es capaz de proporcionarnos, y aquél que ofrezca menos de eso a cambio de mera ‘’seguridad’’ (típico pensamiento ortodoxo proveniente del ‘’hombre proveedor’’) será dejado para atrás.

Ya que hoy conocemos, debido al hecho de haber roto los viejos estereotipos, sobre el matrimonio y hasta mismo los modelos de las relaciones que castraban a las mujeres, en el sentido físico y psíquico, una cosa es cierta: no queremos más eso para nosotras… Queremos lo nuevo.

Teniendo esto en cuenta, nos puede hasta gustar el chico, pero el sexo sí tiene un papel en una relación y caso él se olvide de eso, nos mantendremos abiertas a nuevas oportunidades que puedan traernos la realización física, igual como piensan los hombres en la hora de engañar: ‘’es solo un polvo…’’. pues bien… Nuestro sistema de recompensa (cuerpo físico) no difiere al de ellos… No en ese aspecto.

  1. Vício

El sistema de recompensas es el que hace que queramos interactuar con la novedad. La sociedad de hoy, que pulveriza estímulos, activa aún más ese sistema y, en las mujeres que son más susceptibles, el sistema empaña su cambio cultural.

Lo he puesto entre comillas porque quién dijo eso fue el psiquiatra Diogo Lara, profesor de psiquiatría de la universidad Federal de Rio Grande do Sul (Brasil), especialista en neurobiología.

Mi preciosa amiga, nosotras mujeres somos más ‘’susceptibles’’ al vício, ¿te lo crees? Ya te lo explico:

Partiendo del punto de vista específicamente biológico – quiero decir, amiga: de nuestra parte física e interna que coordena nuestros estados neuroquímicos – cuando la persona engaña a su compañero, esto afecta directamente a su sistema de recompensa cerebral, asociado a la liberación de dopamina (sustancia química responsable por la sensación de placer).

¿Complicado? Calma… Cuando practicamos el sexo o comemos alimentos muy sabrosos (normalmente los que engordan) ese ‘’sistema de recompensa’’ es activado, lo que hace con que nos proporcione una recompensa neuroquímica… Es como si ganáramos un ‘’premio’’… ¿Entiendes?

Siendo así, del mismo modo que un buen premio es capaz de hacer que un perrito repita continuamente determinado comportamiento, nosotras, con nuestra composición igualmente biológica, podemos pasar a actuar de la misma manera, al repetir el mismo comportamiento, en este caso la INFIDELIDAD, nos hace sentir bien… Es con esto con lo que nos viciamos.

Este sistema funciona del mismo modo tanto en hombres como en mujeres, pero estudios recientes han descubierto que sus efectos son diferentes entre los dos sexos, visto que, mientras en los hombres esto puede alcanzar un límite, haciendo con que los muchachotes encuentren satisfacción con el sexo, fútbol y videojuegos… Por otro lado en mujeres ‘’el cielo es el límite’’, es decir: cuanto más se tenga acceso a situaciones de placer, más querrá… según el estudio.

El vício, amiga, tiene una relación directa con la independencia conquistada por la mujer, teniendo en cuenta de que somos independientes para ir al encuentro de nuestros deseos sabiendo que, si algo sale mal, socialmente hoy, somos capaces de asumir el riesgo, en lo referido a la busca frenética por la satisfacción sexual… Claro que no hace falta que vayamos tan lejos ¿no?

Sabemos hoy, mi preciosa amiga, que estamos cada vez más en igualdad con los hombres y con eso no digo ni que sea bueno ni malo, y sí apenas: natural. Lo que pasa es que estamos rompiendo conceptos culturales que nos limitaban antiguamente, apenas eso y no debemos culparnos… Por supuesto, amiga, que es importante que busques mantener el control, ya que cualquier dependencia (vício) puede ser perjudicial. Por lo tanto… te cabe a ti propia conocer tus propias voluntades y observar si ellas no te están conduciendo montaña abajo.

Podrás observar estas evidencias (o señales), cuando te des cuenta de que la necesidad de mantener relaciones con desconocidos pasa a ser algo difícil de controlar hasta el punto de tornarse una obsesión… Este tipo de patología puede condenar tus oportunidades de construir relaciones con hombres decentes, simplemente por estar descontrolada, por lo tanto: permanece atenta.

  1. La tecnología

Entretanto que se pueda compreender, amiga, que la tecnología no beneficia específicamente a nosotras mujeres, debemos tener en consideración que ayuda, y mucho, en lo que se refiere a privacidad y a oportunidad. Diferente en el caso de envolverse con un colega de trabajo, por ejemplo, y exponerse frente al riesgo de que todos se enteren (desafortunadamente todavía existe una visión rectangular sobre infidelidad cuando ésta parte de la mujer), y aún puede acabar comprometiendo el lado profesional teniendo en cuenta de que, dependiendo de la dimensión que todo esto pueda alcanzar, tal acción no será bien vista para ninguno de los dos lados: tanto sea del hombre como el de la mujer.

Aplicaciones de los más variados tipos tocan en la futilidad de las mujeres, principalmente porque los hombres no se guardan munición alguna en redes sociales, como si de un blindaje invisible los protegiera haciendo con que el impacto de un rechazo sea mucho menos indigesto.

Naturalmente que damos nuestras ojeadas y seleccionamos aquellos perfiles que posiblemente nos agraden más. Esto significa: cantidad y calidad, visto que, sin que se den cuenta, estos hombres están literalmente pasando por un proceso de selección.

Tampoco es incomun, amiga, observar en los inicios de relaciones, la cantidad de personas – hombres y mujeres – que mantienen ‘’suplentes’’ en las redes, para llegado el caso de que algo no vaya bien. La cuestión es que esas aplicaciones son tan viciantes que muchas mujeres acaban por permanecer por demasiado tiempo expuestas hasta el punto de poner en riesgo sus relaciones de una manera prematura.

¿Ya has pasado por esto, amiga? Enfin… Caso hayas pasado, sabes muy bien de lo que estoy hablando, pero, en caso de que no, tal vez conozcas alguna amiga cercana que haya o, esté pasado por esta situación. No fueron pocos los relatos que he recibido sobre mujeres, que trajeron historias sobre el rompimiento de relaciones exactamente por culpa de este tipo de comportamiento, casi compulsivo, en querer mantener posibles ‘’suplentes’’ en sus listas.

Es bueno tener en cuenta que estas aplicaciones activan nuestro sistema de recompensa y es aquí donde está el peligro: muchas no son capaces de abrir mano de este ‘’refuerzo’’ en forma de contactos hasta el punto de, incapaces de mantener una relación, pasan a atribuir la culpa a la insuficiencia de hombres ‘’decentes’’ en el mercado… Una equivocación tan sutil que se torna casi imperceptible.

  1. La venganza

Mi preciosa amiga.. Estamos ante un punto que motiva tantas de nosotras, mujeres, a la infidelidad y encima: no solo engañamos sino también somos capaces de hacerlo sin sentimiento alguno de culpa cuando se trata de devolvérselo.

Diferente del pensamiento común: la venganza no envuelve apenas el contraataque, sino que puede hasta mismo surgir como una forma defensa… Ante una simple amenaza, por ejemplo.

Somado todo eso, amiga, lo que ya he descrito aquí – explorar el placer: autonomía; accesibilidad y discreción – todo eso, envuelve ingredientes que colocan a la mujer de hoy en una ventaja enorme en relación a la de generaciones pasadas.

Por lo tanto, cabría a los hombres ser más atenciosos ante estas cuestiones visto que la cabeza de la mujer viene transformándose y actualizándose con mucho más vehemencia de la que ellos son capaces de acompañar.

Ya he llegado a oír relatos sobre infidelidades motivadas por simple inseguridad, por ejemplo; tantos otros muchos otros casos movidos por la mera sospecha de que el compañero o compañera le podría estar engañando, o mismo engaños por parte de la mujer, incitadas por el propio engaño descubierto.

Otros motivos que podrían sonar como tópicos, mi preciosa amiga, pero que no dejan de ser hechos, son los casos de carencia afectiva; autoestima pisoteada o hasta mismo algunos casos en que mujeres son capaces de engañar a sus cónyuges apenas para autoafirmarse, sí amiga… Al igual que los hombres, por mucho tiempo y a gran escala.

En casos más singulares en los que he tenido la oportunidad de trabajar, algunas mujeres se lanzaban a infidelidades de modo que se sentían, según ellas, más poderosas en sus relaciones… Consecuencia de esto sería la obtención de un mayor control sobre el compañero, ya que: generar inseguridad, en alguna medida, es servirse de la incertidumbre en forma de riendas para controlar, de tal forma que, mientras él permanezca inseguro tenderá a quedarse por detrás en consecuencia del miedo a la posibilidad de pérdida en cualquier momento. Triste y perverso, pero… funcional… ¿Quién soy yo para juzgar?

Claro que esa ‘’medida de inseguridad’’ no necesariamente se desarrolla ante la infidelidad, periódica o desmedida, necesariamente, pero sucederá de la misma forma, a través del simple hecho de estar en evidencia y llamar la atención de hombres. Peeeero…. como estamos tratando aquí sobre infidelidades…

Enfin… Este es otro de tantos motivos que llevan a algunas mujeres a la infidelidad, como una ‘’acción preventiva’’ contra la existencia de la posibilidad del engaño por parte del compañero… Lo que, sin juicios, es mucho peor hasta mismo que la propia venganza.

Y por fin…

  1. Desapego

En este caso, amiga, la mujer está ya en otra… Apenas se mantiene en la relación por motivos secundarios a la pasión o hasta mismo del amor. Normalmente ya lo intentó de todo, pero nada dio resultado, restando apenas el desinterés por el compañero, al paso en que permanece envuelta por mera cuestión financiera o mediante la posible estructura construida (social y familiar) que puede o no empeorar ante la presencia de hijos.

Engaños pueden ser recurrentes debido al hecho de no haber más satisfacción con el compañero. Situaciones como esta, en la mayoría de los casos, culminan con el reencuentro de la pasión motivada por otro hombre, lo que empodera a la mujer para que tome decisiones que aceleren el proceso inevitable de la separación.

Quitando eso, amiga, existen muchas otras bases que yo podría usar aquí, no para justificar la infidelidad, pero sí para esclarecer sobre los porqués que muchas veces provoca conflictos emocionalmente lo que es muy común de suceder. Muchas mujeres acaban separándose por pensar que ‘’están enamoradas por otro’’ y, por veces, están apenas motivadas por deseos, tediosas o con la autoestima baja y entienden eso como siendo una realidad.

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